Spanish version of today’s interview on VL

Here is the original version of the interview with Trotsky specialist Gabriel García Higueras.  Please forgive any language errors on the part of the interviewer!

¿Cómo descubriste a Trotsky?

Ese descubrimiento ocurrió en el año 1982, cuando yo tenía dieciséis años y estudiaba el cuarto año de la escuela secundaria. En la asignatura de Historia Universal estudiamos la Revolución Rusa, y fue entonces cuando tuve las primeras noticias sobre quién era León Trotsky. Unos cuantos datos que leí acerca de él bastaron para que me interesara en conseguir más información sobre su vida. Fue así como indagué en enciclopedias y diccionarios; pero la información más detallada provino de un fascículo de Hechos Mundiales (revista mensual de reportajes sobre la historia, publicada en Santiago de Chile entre 1967 y 1973) dedicado a Stalin. Un artículo de esa publicación se titulaba “El enemigo se llamó Trotsky”. Al leer aquel texto comprendí mejor la importancia histórica de esta figura y advertí que su biografía era apasionante. Los hechos de su vida entregada a la Revolución cautivaron mi interés. Además, me sentí conmovido al informarme de su persecución política y la manera como fue asesinado.  Ese sería el inicio de un largo camino de lecturas sobre Trotsky que continúa hasta hoy.

¿Qué obra de él leíste primero?

La primera obra de Trotsky que leí fue Mi Vida. Pocos meses después de lo que referí en la pregunta anterior, encontré en una librería de Lima su autobiografía (yo estaba informado de que Trotsky había escrito sus memorias); ello debió ocurrir por octubre de 1982. Fue un libro que leí con fruición. Pocas lecturas de mi juventud causaron en mí tanto impacto y regusto como esta obra. Yo diría que su lectura me atrajo por tres razones principales: por la fascinante vida de Trotsky, vinculada con hechos cardinales de la historia del siglo XX; por su narrativa vigorosa y brillante, tanto en sus evocaciones sobre su niñez y años de juventud como en los capítulos dedicados a su activismo revolucionario; por su lucha política para conseguir el retorno a los principios socialistas cuando tenía lugar la desviación burocrática del Estado soviético, después de la muerte de Lenin.

Opino que la autobiografía de Trotsky es de lectura indispensable para todo aquel interesado en la historia del mundo contemporáneo y, en general, para todos los amantes de las bellas letras.

¿Cuales son las traducciones que has leído, y qué te parece la traducción en español?  ¿Se lee mucho Trotsky en Perú?

En cuanto a las traducciones de los libros de Trotsky al español he leído tanto las vertidas del ruso, como las traducidas a partir de otros idiomas.  En el primer caso, me refiero a títulos como Historia de la Revolución Rusa y La revolución permanente, que fueron traducidas directamente del ruso por Andrés Nin a principios de la década de 1930.  En segundo término, contamos con traducciones desde otros idiomas, como el francés o el inglés, que son la mayoría. De este modo, las principales editoriales que han publicado las obras de Trotsky en español lo han hecho a partir de las versiones francesas. Como ejemplo, puedo mencionar a la Editorial Ruedo Ibérico de París que hizo una resaltable labor editorial en los años setenta, y Juan Pablos Editor de México que publicó en esa misma época más de veinte tomos de las obras de Trotsky.  Entre las traducciones del inglés se encuentran los Escritos de Trotsky (1929-1940), que, basados en los que publicó Pathfinder en los Estados Unidos, dio a conocer en español la Editorial Pluma de Bogotá.

En los últimos años un estimable trabajo de traducción viene siendo realizada por el Centro de Estudios, Investigaciones y Publicaciones “León Trotsky”, de Buenos Aires, que ha revisado y corregido algunas de las traducciones que circulaban del francés; además de traducir por primera vez títulos que sólo se conocían en lengua inglesa, como Trotsky’s Notebooks, 1933-1935, y, recientemente, The case of Leon Trotsky.

Del alemán existe la excelente traducción de Mi Vida. Ensayo autobiográfico, a cargo de Wenceslao Roces. Este destacado traductor español –que residió la mayor parte de su vida en México–, vertió a nuestro idioma las obras más importantes de Marx. La crítica considera que sus versiones son impecables.

En cuanto a la segunda parte de la pregunta, puedo decir que Trotsky no es un autor muy leído en el Perú. Sí lo fue en los círculos políticos y universitarios de izquierda en las décadas de 1960 y 1970, cuando el trotskismo tenía una presencia notoria en la izquierda peruana. En la actualidad, el trotskismo es casi inexistente en mi país; de ahí que no sea muy difundida la obra de este pensador.

¿Cómo lees a Trotsky? ¿Cuáles son las cualidades que te interesan en él?

De hecho, me interesa toda la producción intelectual de Trotsky por razones históricas.  En particular, siempre he admirado de su obra los trabajos referidos a los asuntos culturales. En sus lúcidos ensayos sobre literatura y arte enfocó tales temas desde una concepción amplia y ajena al dogmatismo, oponiéndose a la idea de la cultura y el arte proletarios.

Pero, sobre todo, ha sido la obra historiográfica de Trotsky la que, desde siempre, me atrajo más. Este interés se amplió durante mi formación como historiador; de manera que la teoría de la historia me permitió profundizar más en aspectos metodológicos de su obra.  Trotsky es uno de los historiadores más originales del siglo pasado. En sus trabajos de historia fraguó un modelo historiográfico basado en la teoría y el método del marxismo que proveyó una visión dialéctica de la historia de Rusia y sus revoluciones. A un tiempo, proporcionó su testimonio personal y fuentes de primera mano –provenientes de sus archivos– que influyeron intelectualmente, en las décadas posteriores, sobre una vertiente de la historiografía occidental dedicada a la Revolución Rusa. Trotsky aunó a sus cualidades de historiador perspicaz las de escritor eminente. La brillantez de su estilo, claro y elegante, atrae a sus lectores. Es precisamente en sus obras históricas donde se expresan mejor sus cualidades como escritor. Títulos como 1905 e Historia de la Revolución Rusa se pueden citar como ejemplos paradigmáticos de historiografía marxista y narrativa histórica. Otros libros de valor histórico y literario son: Mi Vida y las biografías de Lenin y Stalin. Incluso los detractores de Trotsky han tenido que reconocer su maestría en tanto que escritor.

Aprovecho de estas consideraciones para manifestar mi discrepancia con lo sostenido por el profesor Ian D. Thatcher en la entrevista publicada en Vulpes Libris en 2010. Él indica que, en el curso de los años treinta, el pensamiento de Trotsky sufrió un deterioro y que su escritura carece del brillo de sus trabajos anteriores. Por el contrario, existen razones fundadas para afirmar con certeza que, en los años treinta, Trotsky alcanzó su madurez como pensador y escritor. De esta manera, sus obras publicadas en esa década pueden ser consideradas como lo más acabado de su producción intelectual. Además de los trabajos históricos ya mencionados, pienso, por ejemplo, en sus análisis políticos sobre el fascismo en Alemania y en su obra La Revolución traicionada.

¿Tienes algún consejo, alguna recomendación para los que quieren empezar con Trotsky?

Desde mi experiencia, recomiendo a quienes quieran estudiar a Trotsky que comiencen con la lectura de sus obras, antes de consultar los estudios de sus intérpretes. Seguir este criterio ofrece la ventaja de conocer el pensamiento de Trotsky a partir de una fuente directa, sin intermediaciones. Sería aconsejable comenzar con sus memorias y continuar luego con sus obras históricas y políticas.

Con respecto a los trabajos de los investigadores de la vida y las ideas de Trotsky es muy recomendable la consulta del libro del académico Baruch Knei-Paz, que es un estudio amplio y profundo de su pensamiento. En cuanto a las biografías de Trotsky, las de mayor envergadura son, en mi opinión, las de Isaac Deutscher y Pierre Broué; esta última no traducida al inglés. De las que han visto la luz en años recientes destacaría la rigurosa investigación –que incluye aportes de archivos rusos– de Jean-Jacques Marie: Trotsky. Revolucionario sin fronteras, publicada en francés y español. La mayoría de biografías publicadas en el último decenio, como las elaboradas por Ian Thatcher y Geoffrey Swain, no han satisfecho mis expectativas como estudioso del tema. Menos aún, la que escribió el profesor Robert Service, que exhibe innumerables distorsiones y juicios cuestionables (recientemente he escrito una réplica a su autor). Es lamentable que, orientado por el propósito de desprestigiar a Trotsky, Service desaprovechara las facilidades de investigación que tuvo a su alcance y que haya producido una biografía con tan notorias deficiencias.

También creo oportuno prevenir a los lectores acerca de los trabajos de autores rusos contemporáneos, que –con algunas notables excepciones– contienen a menudo errores de concepción y no pocos prejuicios ideológicos.

Una última observación: antes de abordar un estudio sobre Trotsky es conveniente informarse de la ideología de su autor, en razón del sesgo que sus juicios puedan presentar. Por lo general, la finalidad ideológica aparece recubierta de una pretendida “objetividad”. En el caso de los trabajos sobre Trotsky se podrían citar muchos ejemplos de este tipo.

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